lunes, 7 de abril de 2014

Dedicado al Cholo



A poco de acabar la Liga, con tres en un pañuelo, el Cholo Simeone habla siempre del secreto del éxito de su equipo: “humildad, empeño, perseverancia”, lo que él no sabe es el precio que tuvo para otros esa apuesta de su Club por el fútbol.

Hace más de ochenta años, el  Athletic Club de Madrid tenía un equipo de Hockey sobre hierba que triunfaba en su liga. Habían logrado llegar a la final que se jugaba contra el Club El Polo de Barcelona en esa ciudad.

Dos días antes de celebrarse el partido, los jugadores reciben una llamada de la Directiva del Club diciéndoles que van a emplear todos los recursos en el fútbol y que por ello, si quieren ir a jugar el partido de la final, tienen que ir por su cuenta y correr con todos los gastos.

Los jugadores deciden ir pagándose el viaje. Van con toda la moral de una liga extraordinaria, convencidos de poder llevarse el partido. Cuentan con grandes jugadores y entre ellos, una pieza fundamental: el zaguero Eduardo de Rojas, Conde de Montarco. En el primer tiempo, un mal golpe le parte a este la tibia y el peroné. La prensa le da una cobertura enorme a aquel accidente, había un titular que decía: “el zaguero Montarco sufre un mal golpe que le retira del campo con fractura de tibia y peroné, la desmoralización hace mella en el equipo que pierde la final por 9-0”

Pero ellos dicen que no fue solo el accidente, ya había hecho en ellos mella el abandono del Club. Mientras estuvo hospitalizado el Club El Polo se volcaron con el jugador rival. Todos, directivos y jugadores le visitaron en el hospital ofreciéndole su apoyo. Desde el Club Athlétic de Madrid no hubo ni tan siquiera una llamada.

Indignados, a su regreso a Madrid, todo el equipo se reunió una tarde en el campo. Se quitaron las camisetas y las quemaron en una hoguera en manifestación de protesta y renuncia.

Cada jugador buscó su nueva vida deportiva por otro lado y el zaguero se hizo socio del Real Madrid, dejando el deporte.

Aquellos jugadores de la década de los veinte también tuvieron empeño y perseverancia además de ir con la humildad de los abandonados.

Ana de Rojas


www.ciudadrodrigoaldia.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario