martes, 1 de abril de 2014

El día D


Nada hay más terrible que una ignorancia activa - Goethe

En la antigua Grecia, un día al año se rendía homenaje a Rea, madre de Zeus, la Roma antigua daba tributo a Cibeles, diosa de la madre tierra y a alguien, algún día, en el mundo cristiano se le ocurrió crear el Día de la Madre aprovechando la celebración religiosa del día de la Inmaculada Concepción (ocho de diciembre).
El más beneficiado fue el comercio y probablemente ellos los impulsores del nacimiento de los días D. Pero para mi que se les ha alejado de su objetivo porque ahora ya no se trata de rascarse el bolsillo para festejar a la mamá, papá o abuelito, ahora se trata de dedicarle cada día del año a una causa cualquiera.
Algunas, como aquellas que recuerdan enfermedades faltas de investigación o aquellas con fines recaudatorios para asociaciones benéficas tienen su sentido, repercuten en los medios de comunicación y algunas veces logran remover conciencias.
Pero la mayoría de días D son patéticamente ridículos. Aún así la gente los sigue y festeja. ¿Qué le pasa a esta sociedad nuestra? parece que haya perdido la capacidad individual del criterio y personalidad para convertirse en una masa borreguil y papanatas sólo cómoda cuando se integra en multitudes.
No es tema ligero, poco a poco, la ausencia de reflexión, de intercambio de ideas con la conversación, de interés por conocer y saber y al final el refugio de la frase rápida y frívola mediante la tecnología está llevando al individuo a dejar de “muscular” el cerebro y a la ignorancia pandémica.
Lo dijo Albert Einstein “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas.”


Hasta la semana que viene, cuídense

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