martes, 16 de septiembre de 2014

Mi antepasado Cristóbal

19 de agosto de 1834, Peñas de San Fausto (Navarra) 

La columna Cristina al mando del barón de Carondelet (sobrino de Castaños, vencedor de Bailén) se enfrenta a las tropas Carlistas mandadas por Tomás de Zumalacarregui.

En esta batalla participa un noble llamado Cristóbal Manuel de Villena, conde de Via Manuel, Grande de España, nacido en 1800.

Las tropas Cristinas están siendo derrotadas, a Cristóbal le matan su caballo y su segundo se lo ofrece a su comandante para que huya, él lo rechaza y sin montura, cae prisionero.

A Zumalacarregui le cae bien este cristino y le invita a cenar, durante la velada le ofrece su canje bajo palabra de honor, algo habitual en esa época. Pero el pretendiente carlista, informado, envía un mensaje a Zumalacarregui oponiéndose al indulto: “Habiendo fusilado los cristinos al coronel Diaz no veo razón de respetar la vida de este prisionero por el hecho de ser Grande de España” . La cena acaba y Cristóbal es fusilado por un pelotón. José María Pemán escribe unos versos relatando el hecho.

Cristóbal Manuel de Villena había sido nombrado miembro de la recién creada Cámara de Próceres bajo la regencia de María Cristina. El cargo implicaba trasladarse a Madrid donde tendría que abrir casa, comprar mobiliario, contratar criados, gastar en ropas, carruajes y actos, además del uniforme de Procer del Reino que valía una pasta. Así que Cristóbal pensó hacer su carrera política eludiendo estos gastos a partir de la guerra, por lo que solicitó  que se equiparase su empleo de coronel de milicias al mismo grado del ejército. Concedido su deseo se le destinó a Aragón donde el barón de Carondelet estaba organizando la columna que se enfrentaría a Zumalacarregui…y ya sabemos como acaba la historia.

A la edad de 22 años se empeñó en casarse con una guapísima joven llamada Esperanza Bambelere y Olmos, vecina de Orihuela. La madre de él se opuso al matrimonio por la diferencia social que había entre ambos, pero Fernando VII, al que le encantaban estos líos amorosos, apoyó la boda que se rompió a los diez años de matrimonio.

Moraleja: no prometas lo que no depende de ti 

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