viernes, 31 de octubre de 2014

El hombre depende de la estructura económica de su tiempo. Karl Marx

Cuando hablamos de imperialismos en el mundo actual, no hablamos de grandes potencias estatales. No hablamos de estructuras militares y políticas poderosas. Hablamos de multinacionales. Hablamos de poderes reales. Hablamos de industrias de armamento, de ocio, de consumo, de pensamiento y de comunicación.  Somos ciudadanos de un mundo gobernado por la fuerza económica. Ya no se puede hablar de civilizaciones, porque la civilización moderna es común a todos los rincones del mundo. Estamos metidos en un sistema puro y duro de moneda y economía.
Por ello es tan patética toda la pantomima política que pretende maquillar la dura realidad de nuestra dependencia impotente a los intereses de quienes dominan el mundo. ¿Creen de verdad que a alguien le importa el futuro o bienestar individual o colectivo de unos agricultores europeos? ¿Creen de verdad que las negociaciones, leyes, normas y demás juegos políticos son reales? ¿Creen de verdad que somos dueños de nuestro futuro?. Seremos lo que quieran que seamos y no podemos modificar un ápice nuestro futuro ya predeterminado. Tendremos olivos si así le interesa a la economía mundial dominante, tendremos algodón si así le interesa al poder, tendremos vacuno hasta donde nos permita el interés económico dominante, sea beneficioso a los intereses multinacionales y nada más.
Mientras tanto, 840 millones de personas subnutridas en el mundo (forma parte del juego)
Amigos, entramos en el mes previo al del consumo, la felicidad en rojo y dorado y el turrón. Que les sea leve. En memoria de mi hija Adelita, sigo sucumbiendo al adorno casero, el árbol y el Belén insólito en el que tengo una cabra más grande que San José y un Palacio de Herodes más pequeño que las gallinas. Mi hija era la única que enderezaba las palmeras que siempre se caían y se pasaba el mes colocando los elementos de forma que pareciera que tenían perspectiva...terminaba formando parte del escenario de tanto ocuparse de él. Al menos quedan buenos recuerdos de todas las épocas de nuestra vida. Aprovéchenlos todos.
Con afecto hasta la semana que viene


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