jueves, 21 de abril de 2016

Presentada en el Juzgado de Ciudad Rodrigo una Querella Criminal contra un vecino de Guadapero por maltrato a un hermano incapacitado


La Querella presentada como acción popular por la vecina Ana de Rojas se basa en el comportamiento lesivo para el incapacitado, Martín Vicente Gil, fallecido el jueves 7 y llevado a cabo durante más de quince años por el hermano Andrés.

Si cualquier comportamiento delictivo nos indigna, una situación  continuada de abuso de poder contra una persona indefensa e incapacitada nos lleva a la obligación moral de actuar por muy conflictivo que sea.


Martín pudo ser objeto de
1.      Un delito de trato degradante del artículo 173.1 del Código Penal.
2.      Un delito de maltrato  del artículo 173.2 del Código Penal.
3.      Un delito de administración desleal del artículo 252 del Código Penal.
4.      Un delito de apropiación indebida del artículo 253 del Código Penal.
5.      Un delito de falsedad en documento público del artículo 392 del Código Penal.

Martín sufrió de maltrato infantil y abandono por lo que la falta de estímulos intelectuales le llevó a un retraso cognitivo y al diagnóstico de oligofrenia en grado medio.
Por iniciativa de su madre, ella y el hermano menor, Andrés, solicitaron la incapacitación de Martín. El hermano fue nombrado defensor judicial mientras se realizaba el proceso de incapacitación. Concedido este nadie solicitó la obligada tutoría, pero el hermano le dijo a todo el mundo que era el tutor.

Con la misma mentira, abre cuenta en una entidad financiera a nombre de su hermano y el suyo propio para acceder a las pensiones percibidas por su hermano. Desde ese momento él maneja el dinero sin control judicial alguno porque no es tutor legal. Martín vive en condiciones miserables a pesar de sus dos buenas pensiones. Vive, junto a su hermana, también incapacitada, en una casa que es una pocilga sin condiciones mínimas. Les suprime un infiernillo para no gastar luz, la televisión se rompe y no la repone, a Martín le suprime el tabaco por que dice ha subido de precio. Les trae comida de Cáritas o Cruz Roja y frecuentemente de no se sabe donde caducada de fecha.

Martín hereda tierras, su hermano las presta, explota y maneja a su gusto sin que el legítimo propietario reciba renta o bien alguno.

En 2011, Martín tiene un altercado con su hermana de padre y la agrede. Esto conlleva un juicio y aunque la enfermedad de Martín le exime de responsabilidad penal, la juez le impone la obligación de someterse a tratamiento médico para tratar una presunta adicción al alcohol  a pesar de no haber informe médico que acreditase la declaración en este sentido de su hermano Andrés. Andrés se compromete a velar por el cumplimiento de dicho tratamiento y acompañar a Martín.

En ese momento Andrés realiza dos actuaciones muy significativas. Primero: empadrona en su casa de Ciudad Rodrigo a Martín. De esta forma recibe la correspondencia judicial y evita que alguien del pueblo se entere de la obligación impuesta a Martín por la Jueza, cumplimiento que él no piensa hacer cumplir a Martín porque ya tiene su plan B en marcha.

Y posteriormente ejecuta su plan B: acudió con Martín ante el Notario de Ciudad Rodrigo al objeto de que otorgara testamento y le nombrara heredero de todos sus bienes. Para conseguirlo ocultó al Notario el hecho de que Martín era incapaz, presentándolo como una persona normal pero analfabeta por no saber leer y escribir. Y así consiguió su objetivo. Es decir, Andrés en previsión de que Martín pudiera ser privado de libertad en alguna forma, tal y como así sucedió, se aseguró de que antes de que eso ocurriera fuese instituido único heredero de todos sus bienes.

Pasados dos años sin generar los informes necesarios del cumplimiento de dicha obligación, el juzgado decreta el ingreso en el Centro Penitenciario Psiquiátrico de Foncalent (Alicante) al pobre Martín por incumplimiento del tratamiento ambulante.
La Guardia Civil vino a buscarle una tarde. Martín estaba asustado, no entendía qué pasaba, nunca había salido del pueblo y nadie le explicaba la razón de su detención entre otras cosas porque tampoco en el pueblo nadie entendíamos que había sucedido y porqué. A partir de ese momento, los vecinos se movilizan apoyados por su Ayuntamiento y el de Serradilla del Arroyo con su edil José Luis  Gutierrez (Guti) al frente.

La intervención totalmente desinteresada del abogado Pablo Dominguez Riba fue providencial ya que desde el primer momento entendió que era un caso, como poco, de indignidad moral lo que se había hecho con el pobre Martín, luchó durante diez meses hasta lograr la excarcelación y durante un año hasta desentrañar todo el maquiavélico plan del hermano codicioso.

Desgraciadamente en el curso de su internamiento y tras un episodio de colapso respiratorio y parálisis de cuerdas vocales Martín estuvo grave y tuvieron que practicarle una traqueotomía. Posteriormente a consecuencia de una revisión profunda le detectaron un carcinoma laríngeo en estadío T3N1 con pronóstico muy sombrío a corto plazo. Se le ofreció tratamiento con quimioterapia y radioterapia que rechazó. Según declaración de los cuidadores, el estado anímico de Martín influye de forma altamente negativa en su estado físico y su enfermedad.

Una vez excarcelado, y nombrado tutor judicial el Ayuntamiento de Guadapero y por delegación como concejal en mi persona, Martín pasó a vivir en la Residencia Santa Inés de La Fuente de San Esteban donde le han regalado casi un año más de vida gracias al buen cuidado y mimo en el trato.

Pero el tumor estaba ahí y después de un año de disfrutar con cosas sencillas que por primera vez en su vida le hacían sentirse persona, como comprarse dulces en Ciudad Rodrigo (era muy goloso), buen chorizo, unas botas que le gustaban, una navaja multiusos (su bien más preciado)… el cáncer dio un salto hacia adelante y se lo llevó.

Quiero volver al principio, y confesar que le hice un juramento a Martín una plácida mañana tomando un aperitivo en la plaza de su pueblo de residencia. “Martín, los malos actúan porque los buenos no lo hacen. Yo te prometo que tu hermano tendrá que rendir cuentas de lo que ha hecho contigo”. Martín, con los ojos llenos de lágrimas me dijo: “Gracias majetona”.
El viernes 8 de abril de 2016 en un sentido entierro muchos vecinos se me acercaron aconsejándome que ahora descanse. No, todavía no.



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